Mis ojos ya no quieren llorar,
mis oídos no quieren escuchar
mis brazos no quieren extrañar
mi cabeza no quiere pensar
solo quiero sanar.
Cuando un amor te paga mal
y ese amor no es capaz de esperar
te sientes solo y defraudado
escuchas a tus amigos y dicen
todo estará bien.
Miras parejas que van y vienen
contentos con brillo en sus ojos
y piensas que si ellos lo lograron
porqué uno no encuentra
la otra mitad que si sea compatible
entonces es cuestión de no desesperar
Como borrar el dolor acumulado
como ignorar lo que paso
como aceptar que no esta permitido caer
y que debes tener un poco de dignidad
Cuando permití que la tristeza entrara en mi
no lo recuerdo
Cuando permití que la niña buena se convirtiera
en una mujer vivida y sufrida
No tengo las fuerzas pero tengo las ganas
de recordar quien soy
No quiero que un mal recuerdo o una canción
tampoco que un dibujo, un lago o un concierto
me hagan un segundo invivible
Lo que si quiero es regocijarme para no
amargarme y dejar de creer
y así no dejar que nada ni nadie haga que
pierda la fe en mi misma.
Aléjate de mi
no me lastimes mas
dime que no me amas
vete de mis recuerdos y mis pensamientos
déjame sola como la tarde de abril que me encontraste.
………La Rostova
wow! acabo de identificarme con esto que escribiste!!!!!
ResponderEliminarpuedes entonces darme la espalda y seguir tu camino, para que de esa forma lo haga yo aunque duela cada paso que de...
hey! seguiré leyendo!!!!
Camino entre ciudades de paso. Voy con todos mis recuerdos al hombro. A veces como, a veces bebo. Me gusta pensar que me las doy de interesante. Aunque en realidad no tengo muchas palabras para compartir. Los libros son mi única compañía. Me cuesta mucho diferenciar la ficción de la realidad. No pertenezco a ninguna parte. Nadie me pertenece. Soy un fantasma de lo que alguna vez fui. El pasado es mi presente. El futuro es incierto y obscuro. Noche y día sueño con llegar; luna llena, espía de mi andar… mi techo es el cielo estrellado. A veces se forman figuras entre el cielo y el suelo. “El extranjero” me dicen algunos. Una mujer que dice que me conoce muy bien. Probablemente tenga razón. Pero no necesariamente tiene que gustarme. A veces puedo llegar a ser un verdadero fastidio. Siento el temor de no ser importante para ninguno. Muchas cosas han sucedido. El tiempo no se detiene, ni siquiera para darme la hora. Cuento los minutos y los segundos, pero cuesta un tanto seguirles el paso. Juegan conmigo a su antojo. He visto muchos amaneceres, atardeceres y anocheceres; incontables rayos de luz que aminoran mi marcha. Gotas de agua celestial que golpean mis hombros y alborotan mi pelo. Da gusto verlas caer sobre las puntas y dibujar mi rostro inclinado. Pequeñas cosas que valen oro. Me quedo quieto un momento. Respiro y me doy cuenta que aun corre sangre por mis venas. Gozo de buena salud. Rara vez me he enfermado. Tengo buen aire, pues son incontables los pasos que he dado. Trato de no ver hacia atrás; es peligroso. Me lo advierte el horizonte. No hay que olvidar. Nunca es sinónimo de no olvidarla. Si ella supiera que el daño que le hice lo he pagado con creces. El dolor es tan insoportable que corroe mi alma y me cala los huesos. Quiero regresar, quiero pararme frente a su puerta y decirle que nada ha cambiado; que mis lágrimas han lavado mis faltas. Que mi traición ha sido contra mí mismo y que la he consagrado y, que ha pasado a ser una vez más el amor imposible. Ojalá el amor fuera algo material. Se lo pediría, y con él en la mano le diría al oído que no volverá a importunarla, que lamento mucho la historia que escribió, que no supo corresponder y valorar un corazón sincero ó y que lo voy a arrojar como un niño en lo profundo del océano para que no vuelva a hacer daño a nadie nunca más. Trataría de forzar una sonrisa, pero seguramente me quebraría y lloraría con verdadero pesar. Lagrimas que de nada sirven; son egoístas porque me calman a momentos, pero no me dan consuelo. Siento nuevamente las constricciones de mi pecho, el jadeo y los latidos acelerados. Miles de constelaciones nos separan ahora. No hay amor sin dolor. Mi sufrimiento purificará mi alma. El camino hacia la salvación del alma. Un día volveré al lugar que me vio nacer. Cuando yo nací, los ángeles se regocijaron. Hubo cantos y coros de alegría en el cielo. Puede que mi misión sea chiquita, como la punta de un alfiler. Pero el simple hecho de que me hayas visto como lo hiciste una tarde de abril ha valido la pena esperar millones de años, todas las eras de la tierra, tan solo para coincidir contigo en este tiempo y espacio. Es un verdadero honor pertenecer a tu época, a tu generación y compartir contigo el amor verdadero que alguna vez me enseñaste. Me detengo; ahora es momento para volver sobre mis pasos. Los enemigos que pedían mi cabeza se han alejado. Una estrella muy brillante me indica a donde debo llegar… es hora de jugármela una vez más; al final de cuentas nadie sabe cómo te amo y de lo que estoy dispuesto a hacer para recuperarte. Corro de prisa hacia la estación de bus más próxima, nuevamente siento el viento sobre mi rostro ¡Yo, que nada tengo, nada puedo perder!
ResponderEliminar